¿Sexo oral y cáncer? La relación existe y se llama VPH
A Daniel le empezó con una molestia al tragar. No tenía fiebre ni se sentía enfermo; simplemente notaba algo extraño del lado derecho de la garganta.
Poco después descubrió una pequeña bolita en el cuello.
Tenía 48 años y decidió esperar. Pensó que sería un ganglio inflamado.
Pero pasaron las semanas y seguía ahí.
Cuando además comenzó a sentir molestias al pasar los alimentos, decidió consultar.

Después vinieron la exploración, los estudios y finalmente una biopsia.
Hubo un dato que lo sorprendió especialmente: al estudiar el tumor encontraron relación con un virus que siempre había asociado con verrugas genitales y cáncer cervicouterino.
Era el virus del papiloma humano, VPH.

El VPH también puede llegar a la garganta
Cuando escuchamos hablar del virus del papiloma humano solemos pensar en genitales, Papanicolaou o cáncer cervicouterino.
La mayoría de estas infecciones desaparece porque el sistema inmunológico consigue controlarlas, muchas veces sin síntomas.
El problema aparece cuando determinados tipos de VPH llamados de alto riesgo permanecen durante años.
Entre ellos destaca el VPH-16.

¿Cómo se relaciona con el cáncer?
Una infección persistente por VPH de alto riesgo puede producir alteraciones en las células.
Es un proceso lento y pueden pasar años entre la infección y la aparición de un tumor.
Esto ha cambiado la manera de entender estos tumores.
Durante mucho tiempo se pensaba principalmente en tabaco y alcohol. Ambos continúan siendo factores de riesgo importantes, pero hoy sabemos que algunos cánceres de orofaringe tienen detrás una infección persistente por VPH.

Los hombres también están en esta historia
Durante años, las campañas de prevención del VPH estuvieron dirigidas principalmente a mujeres por su relación con el cáncer cervicouterino.
Sin embargo, los hombres también adquieren VPH oral y pueden desarrollar cánceres asociados al virus.
Un estudio publicado en 2025 que analizó registros nacionales de México encontró una tendencia creciente en algunos indicadores de cáncer orofaríngeo, especialmente entre hombres.
¿Qué tiene que ver el sexo oral?
El contacto sexual permite que el VPH pase de una persona a otra y la boca y la garganta también pueden ser sitios de infección.
Lo más habitual es que el organismo elimine el virus. En una proporción mucho menor, un VPH de alto riesgo puede persistir durante años y producir cambios celulares capaces de progresar hacia cáncer.
Ahí está la verdadera relación: no en un encuentro sexual concreto, sino en lo que puede ocurrir con el virus mucho tiempo después de haberlo adquirido.

La vacuna también ayuda a prevenir cáncer
La vacuna contra el VPH protege contra varios de los tipos de alto riesgo responsables de cáncer, entre ellos el VPH-16.
También es relevante para los hombres y para la prevención de otros cánceres relacionados con el virus.
El uso de condón o barreras durante el sexo oral puede reducir la exposición al VPH, aunque no elimina completamente el riesgo porque el virus puede encontrarse en áreas de piel no cubiertas.

El problema es que muchas veces no sabemos que está ahí
Actualmente no existe un programa rutinario para detectar VPH en la garganta equivalente al Papanicolaou o a las pruebas utilizadas para prevenir cáncer cervicouterino.
Por eso también importa prestar atención a síntomas persistentes.
Una masa o ganglio en el cuello.
Dolor de garganta que no desaparece.
Dificultad al tragar.
Ronquera prolongada.
Dolor de oído sin una explicación clara.
En la historia con la que comenzamos, Daniel pensó que aquella pequeña bolita desaparecería sola.
Lo que descubrió después resume bien por qué vale la pena hablar de este tema:
un virus que solemos relacionar con los genitales también puede infectar la garganta y participar, años después, en el desarrollo de algunos cánceres.
Y esa es una razón suficiente para empezar a mirar al VPH de otra manera.

