Una mujer trans compite en Miss Universe Puerto Rico y desata una discusión que va más allá de la belleza
Gabriel Rodríguez Velázquez se está preparando para competir en Miss Universe Puerto Rico 2026. Tiene 25 años, representa al municipio de Cidra, estudia actuación y se define como una artista multidisciplinaria. Hasta ahí, la historia podría parecer una nota más dentro del calendario de certámenes: una nueva candidata, una banda, una fecha marcada para junio y el camino hacia una posible corona.
Pero su participación abrió una conversación mucho más amplia en Puerto Rico. Gabriel es una mujer trans y será la segunda concursante trans visible en participar en Miss Universe Puerto Rico, después de Daniela Arroyo González, quien compitió en 2023. Su presencia ocurre además en un año especialmente importante para la isla, porque Puerto Rico será sede de Miss Universe 2026, la edición número 75 del certamen internacional.

La reacción no tardó en llegar. En redes sociales aparecieron comentarios de apoyo, mensajes de celebración y también ataques transfóbicos. La polémica creció cuando Thomas Rivera Schatz, presidente del Senado de Puerto Rico, criticó públicamente la participación de mujeres trans en el certamen y pidió retirar apoyo gubernamental al evento. Lo que para muchas personas era una noticia de representación, para sectores conservadores se convirtió en motivo de disputa política.
Gabriel ha respondido con un tono muy distinto al de sus críticos. En declaraciones a medios puertorriqueños dijo que estaba “viviendo un sueño” y que se sentía agradecida con Dios. También se describió como “un ente de luz”. La frase podría parecer sencilla, pero en medio de una conversación cargada de rechazo, funciona como una forma de sostenerse sin entrar en el mismo nivel de violencia.
Su participación no surge de la nada. Miss Universe permite concursantes trans desde 2012, después del caso de Jenna Talackova en Canadá. En 2018, Ángela Ponce, representante de España, se convirtió en la primera mujer trans visible en competir en Miss Universe. Desde entonces, la presencia de mujeres trans en certámenes de belleza ha avanzado de forma lenta, muchas veces acompañada de entusiasmo, pero también de resistencia.
Lo que ocurre con Gabriel muestra que los concursos de belleza siguen siendo espacios culturalmente cargados. No solo exhiben vestidos, maquillaje o preparación escénica; también proyectan una idea de feminidad. Por eso la presencia de una mujer trans en ese lugar genera tanta reacción. No porque una candidata más cambie por completo el certamen, sino porque obliga a discutir quiénes han sido históricamente aceptadas como representantes de la belleza, la elegancia y la identidad nacional.
En ese sentido, la polémica dice más de la sociedad que de Gabriel. Ella está haciendo lo que hacen todas las candidatas: prepararse, presentarse, competir. Lo que cambia es la mirada que otros ponen sobre su cuerpo y sobre su identidad. Para sus seguidores, verla en ese escenario significa ampliar los referentes de belleza y representación. Para sus detractores, su presencia parece poner en riesgo una idea tradicional de lo que debe ser una reina.
La discusión seguirá hasta la noche del certamen, pero algo ya ocurrió antes de la competencia: Gabriel Rodríguez Velázquez logró colocar su nombre en una conversación que no se limita a Puerto Rico ni a Miss Universe. Su caso habla de visibilidad trans, de política, de belleza y de la dificultad que todavía existe para aceptar que una mujer trans pueda ocupar espacios públicos sin que su presencia sea tratada como provocación.
Fuentes consultadas: Them, The Advocate, El Nuevo Día, Scene Magazine y reportes sobre Miss Universe 2026.
