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19 octubre 2026
Comunidad CREO

Una prueba cabe en la mano. Acercarla lleva muchas manos.

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Una prueba rápida de VIH cabe en la palma de una mano.

Parece pequeña para todo lo que puede significar hacerse una, desde la decisión de conocer el propio estado de salud y las dudas sobre el resultado hasta la posibilidad de recibir atención. Para nosotros, en CREO Reynosa, acercarla a alguien empieza mucho antes de abrir el empaque.

Empieza al conseguir los materiales, coordinar al equipo y encontrar quién nos abra la puerta. También al preparar una conversación en la que se pueda preguntar sobre VIH sin sentirse juzgado.

Durante agosto llevamos ese trabajo a tres centros de rehabilitación de nuestra ciudad. Visitamos Regresando a la Vida el día 3; Guerreros con Ganas de Vivir, el 11; y CETPAD A.C., el 18. Cada jornada reunió información, pruebas voluntarias y confidenciales, y a un equipo dispuesto a acompañar a quienes decidieran participar.

Hablar de VIH en estos espacios tiene sentido porque la salud también forma parte de un proceso de recuperación. Acercar una prueba al lugar donde las personas reciben atención facilita que puedan dar ese paso.

Pero antes está
la conversación.

Nuestro director de Salud, el Dr. Raúl Niño, estuvo a cargo de las charlas. Hablamos de transmisión, prevención y tratamiento; de las herramientas que existen para cuidarse y de los prejuicios que todavía se atraviesan cuando alguien escucha las siglas VIH. Abrimos espacio para las preguntas, porque una explicación sirve más cuando responde a lo que las personas necesitan entender.

Nos importa especialmente que cada persona pueda tomar decisiones con información y encuentre un trato respetuoso cuando decida hacerse la prueba.

En Guerreros con Ganas de Vivir trabajamos con aproximadamente 200 personas; en CETPAD participaron alrededor de 80.

Detrás de esas cifras hubo registros, documentación, aplicación de pruebas y coordinación. Nuestra presidenta, Nadia Palomares, acompañó las jornadas y, en CETPAD, participó directamente en las pruebas y la atención a los asistentes. David Muñoz y el equipo de CREO sostuvieron la logística y las distintas tareas que hicieron posible recibir a cada persona.

En la jornada del 11 de agosto también logramos vincular a dos personas para recibir atención y tratamiento antirretroviral.

Facilitar que alguien llegue a los servicios que necesita y pueda continuar su cuidado da sentido a todo el esfuerzo.

Para hacerlo necesitamos a otras personas y organizaciones. La colaboración del Club Rotario Reynosa 76 y el enlace de nuestro compañero Rod Torres fueron fundamentales para contar con insumos. Steve Martínez ayudó a abrir puertas y coordinar esfuerzos; también contamos con el respaldo de la Lic. Karla González y de aliadas y aliados como Isis Alejandra, Mirtala Salinas, Aleida Villarreal, Roxibel Velarde, Noé Cantú, Benny Domínguez, Efraín y Alejandra Hernández. Las autoridades de los tres centros hicieron espacio para estas jornadas dentro de sus actividades.

En ese trabajo compartido reconocemos lo que significa hacer comunidad. Alguien establece el contacto, otra persona consigue material, alguien organiza los registros y alguien más se sienta a resolver una duda.

Cada tarea acerca la atención a quien puede necesitarla.

Agosto nos llevó a tres centros de rehabilitación. Queremos seguir llegando a más espacios de Reynosa con esa misma disposición para conversar con claridad, respetar las decisiones de cada persona y ayudar a que el acceso a la salud esté un poco más cerca.